31 julio 2012

Consumidores



Hace años una pareja visitó un par de veces la congregación donde soy pastor y después de un culto les pregunte si pertenecían a alguna iglesia, “Si, pero estamos buscando otra para cambiarnos” Y ¿Por que se quieren cambiar? Pregunté y respondieron,  “Nuestra iglesia acaba de moverse a una localidad muy grande y tenemos que caminar mucho desde el estacionamiento al auditorio.  Buscamos algo mas cómodo.” Asombrado, los observe para ver si tenían algún impedimento físico, pero se veían bien y caminaban sin impedimento.

En otra ocasión un miembro de la iglesia me informo que había visitado otra iglesia y había decidido cambiarse porque allá le “sonaba mejor la guitarra.” Lo que quería decir es que le gustaba más la predicación del otro pastor.Otra pareja que visito nuestra iglesia se quería cambiar porque ya llevaban mucho tiempo en la misma congregación. Espacio me faltaría para compartir ejemplos de porque algunos cambian de iglesia. Cada uno tiene su razón, pero en el fondo el problema es el mismo. Son creyentes consumidores.

Así como un cliente no tiene fidelidad para Kroger, o H.E.B. el creyente consumidor no tiene fidelidad a ninguna congregación y cuando se mueve, lo hace en busca de algo para consumir. Su pregunta inconsciente es, ¿Qué hay en esta iglesia para mí? Olvidando que Cristo nos llama a un compromiso, a servir a Dios y a la gente, a desarrollar relaciones  profundas, a superar diferencias con otros hermanos, y a ser miembros los unos de los otros.

Antes de lamentar la perdida de uno de estos miembros, o de alegrarse por su llegada debemos preguntarnos, ¿Será posible cumplir la gran comisión con esta clase de creyentes? El sentido común nos dice que seguir a Cristo requiere algún tipo de sacrificio y los que solo buscan algo para consumir, pues van a evitar el sacrificio. 

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02 julio 2012

El mover de Dios


La semejanza entre un deísta y un teísta es que ambos creen en la existencia de Dios. La diferencia es que el deísta no cree que Dios se mueve entre nosotros, pero el teísta afirma que Dios si se mueve entre nosotros.

Los cristianos, como teístas, creemos que Dios se interesa tanto en el mundo que se encarnó  y nos dio la gran comisión. Entonces, necesitamos preguntarnos ¿Que esta haciendo Dios en el mundo? El libro Transform a City menciona, en la pg. 36 que en este momento hay por lo menos dos movimientos a nivel mundial: La urbanización y la inmigración.

A pesar de que la mayoría de la población mundial vive en ciudades, estas continúan creciendo y la gente moviéndose del campo a las ciudades, del hemisferio sur al norte, de Latinoamérica a USA, o Europa y de África a Europa o USA.

Es como si Dios estuviera juntando la gente en ciudades para facilitarnos el cumplimiento de la gran comisión. Ya no tenemos que viajar para alcanzar a la gente. Sin embargo, la iglesia todavía no le ha prestado atención a este mover de Dios.

Pero hay otro movimiento, no detectado por el mundo secular, las células y a las iglesias en casas. Este movimiento comenzó en los años cincuentas y se ha esparcido por los cinco contentes. Hoy, las iglesias más numerosas del mundo son celulares y en China las iglesias que se están multiplicando son las que funcionan en casas.

Si consideramos el costo de la tierra en las ciudades, lo riguroso de los códigos de construcción, la intolerancia de algunos gobiernos y los costos de mantenimiento, concluimos que no cumpliremos la gran comisión construyendo un edificio para cada congregación, pero seria posible cumplirla a través de las casas, apartamentos, y oficinas de las ciudades.  

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30 mayo 2012

Oración estratégica 2


Continuando con el tema de pensar y orar estratégicamente debemos mirar a Jesús como una persona estratégica en todo lo que hacia. Por ejemplo. Cuando estuvo frente a las multitudes contemplando no solo la cantidad de gente, sino la condición espiritual en que se encontraban, les dijo a sus discípulos. “A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues al Señor de la mies, que envié obreros a su mies.” Mateo 9:36-38

Jesus comparo las multitudes a un campo listo para la cosecha, pero con pocos obreros para recogerla. La solución, según el mismo, era rogar al Señor que enviara obreros a su mies. Pero además de orar y hablar, Jesus preparo y envió doce discípulos.

La tarea era tan grande que mas tarde Jesus preparo a otros 70 discípulos y antes de enviarlos volvió a decir: “La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envié obreros a su mies.” Lucas 10:2

En la manera de Jesus proceder se observa claramente dos elementos estratégicos: El entrenamiento continúo de obreros y la oración continúa por más obreros. Entrenar y orar  por más obreros era la estrategia  de Jesús.  Es importante notar por el contexto que estos obreros no fueron entrenados para ministrar dentro de un edificio los domingos, sino para servir y proclamar el evangelio afuera en las aldeas y las casas donde vivían las multitudes.

Sin obreros y sin entrenamiento no vamos a conquistar una ciudad porque las multitudes viven en constante multiplicación y la maldad también se multiplica constantemente. Por eso Jesus nos apura, “La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues al Señor de la mies que envié obreros a su mies.”


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01 mayo 2012

Oración estratégica


Una vez en una reunión de oración un hermano pidió oración por una muela que le iban a sacar y en otra oportunidad pidió por un corto viaje para visitar a su mamá. Desde entonces comencé a notar que la mayoría de nuestras oraciones se enfocan en nosotros mismos. La realidad es que una tía en el hospital con aparatos que vigilan el funcionamiento de su corazón y una enfermera que le da vuelta cada hora, puede estar más segura que los que andan afuera. Sin embargo nuestras oraciones se enfocan en ella.

Como al hablar de la oración acostumbramos decir que estamos en guerra espiritual, deberíamos alinear nuestras oraciones con la realidad de esa guerra. En el vocabulario militar se usan tres palabras para referirse a diferentes aspectos de la guerra: Estrategia, táctica y logística.

La estrategia tiene que ver con el objetivo que es vencer al enemigo. La táctica se enfoca en las batallas y movimientos necesarios para lograr el objetivo. Y, la logística se refiere a las provisiones que el ejército necesita.

Mientras nuestras reuniones de oración sigan enfocadas en nosotros mismos, no lograremos que el enemigo retroceda un centímetro. Las pandillas y el narcotráfico seguirán reclutando jovencitos, el tráfico humano seguirá raptando niños y jovencitas y la maldad multiplicándose.

No esta mal orar por las dolencias que nunca faltan. Dios también se interesa en esos aspectos de nuestras vidas, pero Jesus pidió que oráramos por obreros porque la mies es mucha y los obreros pocos. Pablo pidió que oraran para que cuando el abriera su boca, le fuera dada palabra para dar a conocer el evangelio. Jesus y Pablo eran guerreros y la oración de un guerrero es diferente a la de un consumidor. La oración de un guerrero es estratégica y táctica y la de un consumidor es logística porque esta enfocado en las provisiones.   



   

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02 abril 2012

Enfoque

Algunos amigos dicen que me he vuelto popular por el dicho, “No debemos perseguir dos conejos a la vez porque no vamos a agarrar ninguno de los dos”. Es que me frustran las reuniones donde hablamos de varios asuntos y no concretamos ninguno. El punto es que lo que logremos en la vida es determinado en gran parte por nuestro enfoque.

En estos días alguien me dijo, “No podemos silbar y cantar a la vez”, y me impactó porque a veces trato de cantar y silbar al mismo tiempo y ¿Sabe que logro? Que ni canto, ni silbo.

¿Por qué necesitamos enfocarnos, o dejar de perseguir dos conejos? Porque somos limitados en el tiempo y en el espacio. En otras palabras, no vamos a vivir para siempre, no podemos estar en varios lugares a la vez, no tenemos todo el dinero, ni tampoco tenemos todo el conocimiento.

Supongamos que su visión es entrenar y multiplicar discípulos y esta muy contento haciendo esa tarea, pero viene un amigo y le dice, “Dios me ha bendecido y quisiera pagar para que tengas un programa de televisión.” ¿Qué harías? ¿Tratar de cantar y silbar a la vez?

Hacer discípulos es una tarea que requiere tiempo y mucha interacción personal. Mientras que un programa de televisión implica mucha creatividad, conseguir músicos, personas para entrevistar, ayudas visuales, maquillaje, selección de temas, mucha coordinación, trabajo de preparación y de filmación.

Gracias a Dios vivimos en un país libre donde hay muchas oportunidades y recursos, pero el siervo del Señor debe enfocarse. Los programas de televisión y de radio son excelentes herramientas pero tenemos que discernir cuando de veras estamos listos para usar esos medios.

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