09 abril 2015
Tres Llamados
04 marzo 2015
Mas que Predicar
03 febrero 2015
Pescar o remendar
Los
evangelios nos cuentan que el Señor Jesús andando por el mar de Galilea
encontró a Simón y a Andrés su hermano que echaban la red en el mar y les dijo:
“Venid en pos de mí, y hare que seáis pescadores de hombres.” Y ellos le
siguieron. Más adelante encontró a Jacobo y a Juan su hermano que estaban en la
barca remendando sus redes y también los llamo y lo siguieron.
Aquí
tenemos dos parejas de hermanos del mismo oficio y el mismo llamado: La primera
pareja estaba echando la red, o sea
pescando y la otra remendando su
red. Lo que estaban haciendo en el momento del llamamiento ilustra dos tiempos
en la vida de los pescadores. El tiempo
de echar la red y el de remendarla.
2. Pregúntese ¿Por qué dio, o no dio resultados las pescas anteriores? Escriba las respuestas y luego convierta cada respuesta en una pregunta que comience con ¿Por qué…..? y haga lo mismo con las respuestas.
3. Pídale al Señor que los ilumine y haga de ustedes pescadores de hombres. Marcos 1:17 dice, “Venid en pos de mí, y hare que seáis pescadores de hombres.” Note que Jesús prometido hacer de ellos pescadores de hombres si lo seguían.
20 noviembre 2014
Plantacion de iglesias en Houston, Tx
14 octubre 2014
Avanzar hacia el pasado
En nuestra mesa de comer tenemos un pequeño recipiente con palillos de dientes. La mayoría de palillos que he visto son usables por las dos puntas, pero estos no porque en una de las puntas es una cabecita torneada.
Se me ocurrió pensar que si el encargado de la calidad de ese producto notara que los palillos están saliendo más cortos, más largos, o con otro diseño, el mandaría parar la maquinaria para averiguar lo que pasa porque la maquinaria no fue programada para producir esa clase de palillos.
Aunque no es apropiado comparar la iglesia con una máquina, pienso que si hay un punto valido de comparación y es el siguiente. Frecuentemente nos quejamos de que los cristianos no son la clase de discípulos, o líderes que deberíamos ser, pero quizás la razón principal es que nuestras iglesias están diseñadas para producir precisamente la clase de cristianos que tenemos y somos.
En vez de criticar el producto, deberíamos examinar el sistema que los produce. Nuestra manera de evangelizar, discipular, y de adorar está programada para producir los resultados que estamos obteniendo.
No creo que lamentar y criticar el producto nos ayude a mejorarlo, pues cuando una persona llega a una congregación después de un tiempo adopta un cumulo de prácticas y rutinas, se conforma a la vida de esa congregación. Entonces no deberíamos criticarle por ser como nosotros le hemos enseñado que sea.
Lo que predicamos y enseñamos es lo que la gente cree que es el evangelio, pero habría que ver si estamos predicando el mismo evangelio que predicaron los apóstoles. Entonces sería muy conveniente, primero que todo, pedir al Señor que nos ilumine y luego releer los evangelios y el libro de los hechos tratando de descubrir como lo hicieron ellos. Sería una manera de avanzar hacia el pasado.
