06 julio 2016

Dioses diferentes (Primera parte)


Varias veces me han preguntado si el “Dios” de los musulmanes es el mismo de los cristianos. Esta pregunta presupone que los musulmanes creen en un “Dios” diferente al de los cristianos. Reflexionemos en este asunto:
1.    Si Alá, el Dios de los musulmanes es diferente, ¿Por qué los cristianos de los países donde hablan árabe llaman al Padre de nuestro Señor Jesucristo Alá? ¿Deberían ellos llamar a Dios de otra manera? Y ¿Cuál sería? 
 
2.    El Corán dice que Alá es el misericordioso, el compasivo, el único, el absoluto, a quien todos se dirigen en su necesidad y no hay nadie que se le parezca, no ha engendrado ni ha sido engendrado. Básicamente, la diferencia entre ellos y nosotros está en la frase, “… no ha engendrado ni ha sido engendrado.” O sea que, para el islamismo, Dios no se ha encarnado. Por lo tanto, no creen en la divinidad de Cristo ni en la trinidad, (Padre, Hijo, y Espíritu Santo, tres personas diferentes, pero un solo Dios verdadero) Pero los judíos tampoco creen en la divinidad de Cristo ni en la trinidad.    
 
3.    Nunca he escuchado preguntar si el Dios de los judíos es el mismo de los cristianos ¿Por qué? porque los judíos y los cristianos creemos en el Antiguo Testamento y el Señor Jesucristo fue judío. Sin embargo, los musulmanes también creen en los profetas del Antiguo Testamento y consideran a Cristo un gran profeta.
 
4.    Como los árabes descienden de Ismael, uno de los hijos de Abraham, ellos al igual que los judíos y los cristianos creen en el Dios de Abraham, el padre de la fe.    

Concluyo que las tres religiones creen en el mismo Dios, pero tanto judíos como musulmanes tienen un concepto incompleto de Dios. Aunque como Dios es infinito, ninguno ser humano tiene un concepto completo de Dios.

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17 mayo 2016

Centralizacion o expansion


Dice la anécdota que hace muchos años, un grupo de cristianos, a pesar de que Jesus les había dicho, “… Id, y haced discípulos a todas las naciones…”, dijeron, “Construyamos un templo aquí y centralicemos todo en este lugar, así no seremos esparcidos, tendremos cultos, predicadores, cantantes, veladas de oración, comidas, fiestas, entrenamientos e invitaremos a los no creyentes para que se rindan al Señor, ¡Seremos una gran congregación!”

Desde entonces muchos grupos de creyentes comenzaron a soñar con su propio templo para centralizar sus actividades, llegando al extremo de no solo invitar a los no creyentes, sino también a los creyentes de otras congregaciones. Como resultado, algunos de ellos iban de templo en templo buscando eventos.
Poco a poco se estableció una amigable competencia en la que los unos a los otros se preguntaban, cuanta gente asistía a sus actividades. Los que tenían mayor asistencia se sentían exitosos y los que tenían menos se sentían como fracasados.  

De esa manera dedicaban grandes sumas de dinero y tiempo en la construcción y mantenimiento de edificios donde ponían en práctica la gran omisión que dice: “…. Venid y haced discípulos a todas las naciones invitándoles que vengan a todas las reuniones a recibir información sobre todo lo que os he mandado.”
Entonces, ¿Hicieron mal en construir templos? No, el problema radicaba en que tenían una estrategia de centralización, no de expansión, y en que median el éxito no por el número de personas enviadas, sino por el número de personas que llegaban a sus edificios.

Opino que una congregación como otras instituciones puede tener su edificio. Por ejemplo, la policía tiene su edificio, pero ellos no son conocidos por lo que hacen en su edificio, sino por lo que hacen fuera de él. Igual los bomberos. ¿Podríamos los cristianos ser más conocidos por lo que hacemos fuera de nuestros edificios que por lo que hacemos adentro?

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24 marzo 2016

Incompetencia


He tenido la oportunidad de conversar con personas en el proceso de ir a un nivel de más responsabilidad y mejor salario en sus trabajos. Y, he notado que todas experimentan un cierto grado de ansiedad e incompetencia. Aunque han sido seleccionadas por su trayectoria y experiencia, se preguntan si de verdad estarán a la altura de las expectativas.
Como en estos días varios candidatos aspiran a la candidatura por la presidencia de USA, me es inevitable comparar la actitud de ellos con la de las personas de las cuales hablo y me llama la atención que, aunque aspiran al trabajo más difícil del mundo, se creen más aptos y capaces que los demás.   

Tal vez los candidatos si experimentan sentimiento de incompetencia, pero saben que, si lo expresan, el pueblo no votaría por ellos. Entonces, escogen los temas que nos interesan y nos dicen lo que queremos oír y nos lo comunican de la manera que nos gusta. Por eso crean expectativas que no pueden cumplir.
Es interesante que algunos de los líderes más grandes en el Antiguo Testamente si reconocían su sentimiento de incompetencia y pedían la ayuda de Dios. Por ejemplo:

Moisés: Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel? Éxodo 3:11.

Gedeón: Entonces le respondió: Ah, señor mío, ¿con que salvare yo a Israel? He aquí que mi familia es pobre en Manases, y yo el menor en la casa de mi padre. Jueces 6:15.

Salomón: Ahora pues, Jehová Dios mío, tú me has puesto a mi tu siervo por rey en lugar de David mi padre; y yo soy joven, y no sé cómo entrar ni salir.

Pienso que debemos pedir que el Señor nos dé un presidente de corazón humilde.

 

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10 febrero 2016

Friamente calculado, tercera parte


Para entender mejor las dinámicas y mecánicas de la vida de una congregación, examine la siguiente tabla:

Mecánicas
Dinámicas
1.      Técnicas
Presencia de Cristo
2.      Leyes, reglas y tradiciones
Negarse a sí mismo
3.      Jerarquía
Tomar la cruz
4.      Programas y métodos
Dirección del Espíritu
5.      Buscar estabilidad
Tomar riesgos
6.      Crecimiento numérico
Vitalidad espiritual y relacional
7.      Liderazgo profesional
Liderazgo laico
8.      Centralización
Expansión
9.      Más ritualismo
Menos ritualismo
10.  Pedir que Dios bendiga los planes
Escuchar la voz del Espíritu y seguirla

 Es importante entender que no debemos polarizarnos hacia ninguna de las dos columnas. Por ejemplo, si en la línea 1, le damos prioridad a las técnicas sobre la presencia de Cristo, estamos haciendo un horrible error porque en Juan 15 Jesús nos dice, “Sin mi nada podéis hacer”. La salvación y todas las bendiciones de Dios nos llegan a través de Cristo. Ninguna técnica puede reemplazar a Cristo. Sin embargo, la naturaleza humana se entusiasma con técnicas y mecánicas y acude a Cristo solo para pedirle que bendiga los lugares, fechas, actividades, materiales y personas involucradas, vea línea 10.
Todo lo que Dios crea, tiene algún tipo de estructura, o de mecánica, pero siempre es adecuada a las dinámicas. El propósito de las mecánicas no es anular las dinámicas, sino de aprovecharlas y darles dirección para hacer un mejor impacto.

Si observamos la línea 8, veremos un conflicto entre centralización y expansión, ¿Por qué? Porque la mayoría de iglesias tienen todo centralizado en un edificio propio, o rentado.   Queremos que la gente venga a nuestro edificio, pero la orden de Jesus es ir hasta lo último de la tierra. Obviamente que para enviar obreros hasta lo último de la tierra, necesitamos centralizarnos en algún lugar, no para quedar allí permanentemente, pero para desde allí impulsar la expansión del evangelio.  

 

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18 noviembre 2015

Friamente Calculado, segunda parte


“Fríamente calculado” es una frase popular entre hispanos. La usamos para resaltar que lo sucedido es el resultado de una planeación eficiente y cuidadosa.  
En verdad, algunos líderes necesitan calcular fríamente sus movimientos porque son muy improvisados en lo que hacen. Con frecuencia recibo invitaciones con apenas dos, o tres días de anticipación. Aceptar una invitación de esas implica quedar mal con alguien. Al respecto alguien dijo, “Su falta de planeación, no implica una urgencia para mí.” Y esa podría ser una respuesta fríamente calculada.

Por otro lado, no usamos la frase: “Fríamente relacionado”, eso sería un exabrupto. Aunque algunas personas se relacionan fríamente, esa no es una manera efectiva de hacerlo. Hace años, una señora me dijo respecto de su esposo. “Lo amo, pero con un amor frio.” – “No le entiendo, parece una contradicción” – “Si, lo amo con un amor como frio”. Esa mujer no estaba loca, estaba expresando una realidad emocional en su vida, a veces nos relacionamos fríamente con indiferencia.
Entonces, “Fríamente calculado” no es del todo malo. Siempre vamos a necesitar mecanizar algunos procesos y acciones y conviene calcularlas cuidadosamente, pero cuando se trata de relaciones es mejor que sean cálidas.

Podemos orar, cantar, saludar y hasta tener relaciones matrimoniales mecánicamente, pero serian acciones sin significado, y sin conexión. El señor condenó las oraciones mecánicas de los fariseos calificándolas de vanas repeticiones.
Los vendedores profesionales que ofrecen el mismo producto a diferentes clientes dejan de ser efectivos cuando caen en lo que llaman la “fatiga de la repetición”, la cual ocurre cuando la presentación se hace mecánica, fría y sin conexión con el cliente.

En conclusión, deberíamos planear fríamente y relacionarnos cálidamente. Me atrevo a decir que el Señor Jesucristo tenía todo fríamente calculado, pero se relacionaba cálidamente con la gente.     

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