En UBA estamos haciendo énfasis en pensar diferente porque si seguimos pensando lo mismo, seguiremos haciendo lo mismo y continuaremos teniendo los mismos resultados. No se trata de pensar diferente solo por pensar diferente, sino de pensar mejor, de descubrir como ir de lo bueno a lo mejor. La siguiente historia nos enseña la importancia de pensar mejor.
Se cuenta que durante la segunda Guerra Mundial un profesor de filosofía de una universidad en Oxford, Inglaterra, logro evitar que le exigieran entrar a las filas del ejercito porque el era un pato. El profesor empleo todo el potencial de su gran inteligencia para construir un argumento irrebatible de que el era un pato y contó con la ventaja de que el gobierno estaba tan enfrascado en la guerra que decidieron no invertir tiempo en rebatir los argumento del “pato”.
Pero después de la guerra el gran argumento del profesor se volvió en su contra cuando fue a solicitar la licencia de manejar y el empleado gubernamental le dijo, “Señor, que pena, pero los patos no conducen carros”
Entonces, no se trata de pensar diferente solamente por pensar diferente, sino de pensar mejor, de manera más efectiva, para ello contamos con cuatro regalos de Dios:
1.Somos creados a imagen y semejanza de Dios, hay un potencial de creatividad en cada uno de nosotros, usémoslo.
2.Tenemos el Espíritu Santo en nosotros, el puede iluminarnos nuevas soluciones, o maneras de ver los problemas.
3.Tenemos las facultades de la imaginación y la inteligencia que nos fueron dadas para que las usáramos.
4.Tenemos la oracion, pidamos iluminacion.
Mientras seguimos con lo tradicional, repensemos lo que hacemos y cuando tengamos una idea diferente, en vez de desecharla diciendo “Si pero” digamos “¿Y por que no?” Y procedamos a desarrollarla.
30 junio 2011
El Pato
31 mayo 2011
La responsabilidad al oir
En cierta ocasión Jesús le dijo a su audiencia, “Si alguno tiene oídos para oír, oiga” (Mr. 4:23) y agregó, “Mirad, pues, como oís;…” (Luc. 8:18) Antes de estas palabras había expuesto la parábola del sembrador donde habla de cuatro clases de terreno que reciben la semilla, tres de ellos la reciben, o la escuchan, pero no producen y solo uno la oye, o la recibe y fructifica.
Nosotros estamos muy acostumbrados a mirar como los expositores predican o enseñan y luego decimos “Excelente, tremendo, wow”, o como dijo alguien, “No le encuentro la cuadratura a ese mensaje”
Jesús, en cambio nos exhorta a poner cuidado no en como la gente habla, sino en como nosotros oímos. Hay tres errores comunes al oír:
1. Reaccionar. En este caso nos cerramos herméticamente antes de oír. Nos sentamos a escuchar buscando algo para condenar. De antemano ya estamos en contra.
2. Bloquear. En este caso no estamos en contra, pero usamos nuestros prejuicios, presuposiciones o paradigmas para bloquear lo q’ oímos. Por eso cuando alguien expone una idea nueva decimos, “Si pero” y con esa expresión bloqueamos cualquier posibilidad de algo diferente. En lugar de ello, deberíamos pensar, ¿Y por que no? Esta frase desbloquea nuestra mente, abre las posibilidades
3. Filtrar. Usamos nuestras presuposiciones, o paradigmas para filtrar lo que no nos gusta, o no nos conviene. Solamente dejamos pasar lo que en alguna manera podemos usar para reforzar nuestra agenda y seguir haciendo lo mismo aunque sigamos teniendo los mismos resultados.
“Mirad, pues, como oís” o sea que nuestra responsabilidad no es juzgar a los que predican o enseñan, sino la de oírlos con la intención de explorar la verdad y la realidad para acelerar nuestra transformación.
02 mayo 2011
Midiendo el éxito
Cuando visité por primera vez una iglesia bautista, me llamó la atención ver dos tableros de madera, en la pared, atrás del púlpito. Con el tiempo entendí que el más importante era el de la derecha donde se publicaba la asistencia a las clases de la Escuela Dominical y el total de asistencia. Y todas las iglesias tenían uno.
Años después, me di cuenta que los datos de ese tablero se usaban para medir el éxito ministerial, pero se hablaba tanto de esas cifras que causó una reacción en contra de los números. Algunos decían que la gente no son números, sino personas y que en el libro de Hechos solamente se mencionaban los números tres veces: En 1:15, donde habla de 120 en el aposento alto. En 2:41, que reporta la conversión como de 3,000 personas. Y, 4:4 que informa que el número de varones era como 5,000.
Somos una generación de creyentes que contamos y sumamos para medir el éxito, pero en Hecho 6:7 dice que el número de los discípulos se multiplicaba.
Sabemos de lugares en el mundo donde el número de discípulos se multiplica. Pero aquí, en nuestro campo de trabajo, mientras la población se multiplica, nosotros seguimos sumando y sin darnos cuenta nos vamos convirtiendo en una minoría insignificante en comparación con la mayoría.
Dios ama la multiplicación, en Génesis uno dice que Dios le mando a los animales que se multiplicaran, luego hizo lo mismo cuando creo al hombre y en Gen. 9:1 le manda a Noe y a sus hijos que se multipliquen y llenen la tierra.
Realmente no hace mucho impacto aumentar la asistencia de una congregación en 100 personas cuando la población alrededor se esta multiplicando. En su opinión ¿Qué esta impidiendo que multipliquemos el numero de discípulos?
31 marzo 2011
Pobres ricos y ricos pobres
Japón es un país pobre que se las arregla para ser rico. Es pobre porque solo el 20% del territorio es cultivable, no tiene recursos naturales y es azotado por terremotos, huracanes y tsunamis, pero son la tercera economía mundial. Este hecho no lo podemos atribuir ni a su religión, ni a su antigüedad porque otros países budistas son muy pobres y otras naciones antiguas también lo son. Es la mentalidad del japonés la que lo lleva a superar carencias y adversidades con tanta fuerza que han llegado a ser ricos.
Los latinos vivimos en países ricos en recursos y suelos fértiles, pero nos las arreglamos para ser pobres y culpar a USA y el capitalismo. Al convertirnos a Cristo, dejamos algunos vicios y tradiciones, pero conservamos la mentalidad de pobreza. ¿En que se refleja la mentalidad de pobreza en nuestras iglesias?
1. En pensar que no tenemos dinero para la obra. Sin embargo hay familias que gastan $ 20,000 en una quinceañera, pero cuando se trata de la obra del Señor siempre hay quien sugiera lo más baratito.
2. En la costumbre de quejarnos para que nos ayuden en vez de hacer primero todo lo que este a nuestro alcance.
3. En pensar que los recursos están afuera de la congregación y no dentro de ella misma.
4. En pensar que primero debemos ganar nuestra Jerusalén y después ir a las naciones, lo cual es mentalidad de campo misionero cuando deberíamos pensar en convertirnos en fuerza misionera.
5. En el aislamiento de los líderes para no contribuir, o por temor a perder gente cuando en realidad sobra.
Gracias a Dios hay iglesias que prueban que si es posible desarrollarse, impactar la comunidad y ser generosos. La clave es cambiar la forma de pensar que produce pobreza.
03 marzo 2011
Experimento
El domingo 30 de Enero inicie un experimento para medir cuanto tiempo toma realizar un cambio de comportamiento. Cambie el reloj de mi mano izquierda a la derecha. El primer día siempre consulte mi mano izquierda para ver la hora, como no veía el reloj, lo buscaba en mi derecha.
Un día y medio después, por primera vez consulte mi mano derecha. Pensé que ya había cambiado el hábito de buscar la hora en la mano izquierda, pero aun estaba lejos de lograrlo.
Una dificultad que no anticipaba es que después de bañarme, inconcientemente me pongo el reloj en la mano izquierda. Han pasado dos meses y ya estoy mirando la hora en mi mano derecha, pero todavía algunas veces olvido ponerme el reloj en la mano derecha.
Este experimento me ha hecho reflexionar sobre lo difícil que debe ser para una persona dejar la droga, o para un grupo implementar un cambio de comportamiento. Las lecciones aprendidas son:
1. El cambio es más difícil e incomodo de lo que pensaba.
2. Si de veras quiero cambiar debo ser intencional y persistente.
3. Un cambio puede implicar otros. Por ejemplo, acostumbrarme a consultar mi mano derecha implica habituarme a usar el reloj en esa mano.
4. He tenido que desarrollar la habilidad de usar la izquierda para colocarme el reloj.
5. Ayuda el compartirle a otros el progreso que estamos haciendo.
6. De veras el cambio viene de adentro para afuera. Todo lo comencé con un pensamiento y estoy persistiendo en el.
7. Mientras mas tiempo hallamos practicado algo, mas difícil cambiarlo.
8. No le he pedido a Dios que me ayude en este cambio, pero El es la más poderosa ayuda para el cambio.
9. Si no estamos enfocados en cambiar. simplemente estamos pedaleando en una bicicleta estacionaria.
