07 enero 2013

El fruto está en la raíz


Tengo un amigo que hace años soñaba con regresar a su país, hablaba mucho del retorno, tanto que yo creía que un día él se iría con su familia. Su corazón, en cierta manera estaba dividido porque vivía aquí, pero soñaba mucho con el regreso. Sin embargo, hace unos años dejo de hablar del regreso y últimamente cuando le ponemos el tema, dice que no piensa irse de Houston porque aquí están sus hijos y sus nietos. ¿Qué paso con mi amigo?  
Mi amigo paso por un proceso en el que echo raíces, ahora habla de Houston como “Mi ciudad”.  Como el fruto está en la raíz, todo lo que se necesita es un proceso de desarrollo saludable. Si Ud. lleva años aquí, sus raíces deben tener cierta  profundidad y debería preguntarse, ¿Qué clase de fruto voy a dar? Seguramente Ud. está contribuyendo con su trabajo y sus impuestos para que Houston sea más pujante, pero ¿Habrá otra manera de contribuir? Si y se llama “Por amor a Houston”.

“Por amor a Houston” es una iniciativa de la UBA  que consiste en hacer buenas obras mientras compartimos las buenas nuevas del evangelio. La idea viene de la persona de Jesús quien mientras compartía las buenas nuevas, hacia buenas obras. ¿Cómo puedo participar en “Por amor a Houston?”
1.      Orando por la ciudad. Para obtener una guía oración muy completa haga clic aquí.  

2.      Marcando Junio 1 al 8 como la fecha de movilizarnos para expresar nuestro amor por Houston.  

3.      Participando en el despegue de la iniciativa que tendremos en Febrero 23,24 y 25 en la Second Baptist Church. Para más información haga clic aquí.  

4.      Prestando atención a la información que salga de UBA sobre  “Por amor a Houston” y preparándose para participar.

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07 noviembre 2012

Como ser multiplicador


En el escrito anterior dije que nosotros tenemos ADN de sumadores porque lo que hacemos en nuestros ministerios es sumar, pero que necesitamos multiplicar porque es la única manera de cumplir la gran comisión en un mundo donde la población se multiplica.

Pero, ¿Como convertirse en multiplicador? Aquí esta mi humilde opinión: Lo primero es aprender a actuar contra intuitivamente. Lo intuitivo es hacer lo mismo, o sea sumar y hacer creyentes porque va de acuerdo con nuestro ADN. Lo contra intuitivo es actuar en contra de nuestra tendencia.  Hablo del principio de morir.  El grano de trigo para que se multiplique tiene que caer en tierra y morir. Si no, no hay multiplicación. “Niéguese a si mismo, tome su cruz y sígame” dijo Jesús.  El bautismo por inmersión en la iglesia primitiva era símbolo de muerte.

En este orden de pensamientos, enfoquemos la primera parte de la gran comisión,  Id y haced discípulos”.  Nosotros le pedimos a la gente que venga y desarrollamos actividades con el fin de atraerlos, pero Lo contra intuitivo es ir a ellos. Para ir tenemos que morir a nuestros programas diseñados para atraerlos.  

También dice, “Haced discípulos” y nosotros hacemos creyentes.  Entonces tenemos que morir a esa meta y hacer lo contra intuitivo. Involucrándonos en la vida de las personas, llamándoles a cuentas y   pasando tiempo con ellos hasta que comiencen a hacer sus propios discípulos.   

Lo segundo es aprender a asesorar.  Como una persona no ha sido discipulada hasta que no esta discipulando a otros y cuando llega a este nivel,  cambia el rol de creyente a discipulador. Entonces, nosotros también tenemos que cambiar nuestro rol para poderlos ayudar.  El rol de asesor consiste en enseñarles a lidiar con las dinámicas y los problemas que nosotros hemos tenido discipulandolos a ellos.

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09 octubre 2012

Cuestion de ADN


Cuestión de ADN

Un colega me puso el siguiente ejemplo, (3+5=8) y (3x5=15) Los factores son los mismos, pero los resultados diferentes porque en el primer caso sumamos y en el segundo multiplicamos. Volviendo al tema de la gran comisión es claro que para cumplirla necesitamos multiplicar.  

¿Cuál es la razón por la que no multiplicamos? Todavía no hemos aprendido, lo sabemos en teoría, tenemos la convicción de que multiplicar es mejor que sumar, pero no sabemos como y nuestro ADN es (+) suma, no tenemos el ADN de (x) multiplicación.

Cuando una persona llega a una congregación, le damos el titulo de visitante, si continua asistiendo y se convierte, le llamamos creyente. Entonces, le damos unas clases y lo bautizamos para que reciba el titulo de miembro y allí para el proceso.

La pregunta clave es, ¿Cómo transformar un visitante en multiplicador? Y la respuesta  es que nosotros podemos producir visitantes porque fuimos visitantes. Podemos producir creyentes porque pasamos de no creer a creer, también podemos hacer miembros porque hemos pasado por ese proceso y podemos producir ganadores de almas porque también hemos hecho esa función, pero ¿Como vamos a enseñarle a una persona a ser multiplicadora, si no lo hemos hecho antes? Así como un venado engendra venados y un gato gatos, lo único que  podemos reproducir es visitantes, creyentes, miembros y sumadores.

Los visitantes son la base de la pirámide de la congregación, los creyentes son el segundo nivel menos numeroso, seguido por un nivel más pequeño de miembros, hablo de miembros de carne y hueso, no de la lista de miembros, y en la cúspide un pequeño número de sumadores y la pirámide crece, pero no se multiplica.

Entonces la pregunta millonaria es ¿Cómo puedo convertirme en multiplicador? Ese es el tema para el próximo artículo, pero me gustaría ver como responde Ud. esta pregunta.

 

 

  

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06 septiembre 2012

Factores

Mientras celebramos con entusiasmo un pequeño aumento en algunas congregaciones, en realidad el cristianismo evangélico tiende a convertirse en una minoría en este país. Pensando en el porque de esta situación, concluyo que algunos de los factores detrás de esta realidad son:

El factor multiplicación versus suma: Para que un hombre o una mujer puedan reproducirse se requiere que lleguen a la edad de 12 o 13 años. De esa edad en adelante la gente puede procrear y aunque algunos procuran evitar los embarazos, o los interrumpen, el número de nacimientos supera  el de muertes. Pero en el ámbito de la iglesia una persona puede pasar más de 13 años sin reproducirse espiritualmente. Los mas dinámicos lo que hacen es invitar a sus amigos a un culto.  Entonces mientras la población multiplica, nosotros sumamos.

El factor suma versus suma: Hace años oí a los expertos decir que cada día entraban a Houston 1,000 hispanos. No se cuantos llegan hoy, pero las iglesias no crecen a un ritmo de 30,000 personas por mes. Entonces, mientras la inmigración suma grandes cantidades, nosotros lo hacemos en cantidades pequeñas.  


El factor minoría versus mayoría: En nuestras congregaciones un pequeño grupo se encargan de todo, la mayoría solamente asiste. La lógica dice que si solamente una minoría de la población se pudiera reproducir, la población comenzaría a disminuir. Entonces mientras la población es activa, nosotros somos pasivos.   

El factor humano versus el divino: En vez de buscar a Dios para rogarle por la conversión de las almas, buscamos un método, un curso, un material, o una formula que resuelva la situación, pero solo el Espíritu Santo puede conquistar la fortaleza interna de las personas. Entonces, mientras la gran comisión requiere la intervención divina, nosotros buscamos lo humano.  

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31 julio 2012

Consumidores



Hace años una pareja visitó un par de veces la congregación donde soy pastor y después de un culto les pregunte si pertenecían a alguna iglesia, “Si, pero estamos buscando otra para cambiarnos” Y ¿Por que se quieren cambiar? Pregunté y respondieron,  “Nuestra iglesia acaba de moverse a una localidad muy grande y tenemos que caminar mucho desde el estacionamiento al auditorio.  Buscamos algo mas cómodo.” Asombrado, los observe para ver si tenían algún impedimento físico, pero se veían bien y caminaban sin impedimento.

En otra ocasión un miembro de la iglesia me informo que había visitado otra iglesia y había decidido cambiarse porque allá le “sonaba mejor la guitarra.” Lo que quería decir es que le gustaba más la predicación del otro pastor.Otra pareja que visito nuestra iglesia se quería cambiar porque ya llevaban mucho tiempo en la misma congregación. Espacio me faltaría para compartir ejemplos de porque algunos cambian de iglesia. Cada uno tiene su razón, pero en el fondo el problema es el mismo. Son creyentes consumidores.

Así como un cliente no tiene fidelidad para Kroger, o H.E.B. el creyente consumidor no tiene fidelidad a ninguna congregación y cuando se mueve, lo hace en busca de algo para consumir. Su pregunta inconsciente es, ¿Qué hay en esta iglesia para mí? Olvidando que Cristo nos llama a un compromiso, a servir a Dios y a la gente, a desarrollar relaciones  profundas, a superar diferencias con otros hermanos, y a ser miembros los unos de los otros.

Antes de lamentar la perdida de uno de estos miembros, o de alegrarse por su llegada debemos preguntarnos, ¿Será posible cumplir la gran comisión con esta clase de creyentes? El sentido común nos dice que seguir a Cristo requiere algún tipo de sacrificio y los que solo buscan algo para consumir, pues van a evitar el sacrificio. 

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