Durante el mes de Diciembre y Enero he estado preguntando a los pastores que están tratando de plantar células: “¿Cuáles obstáculos han encontrado?” y después de haber hablado con 12 de ellos note que todos de una u otra manera se referían a tres obstáculos, los cuales he llamado LOS TRES GIGANTES, recordando que fueron los gigantes los que atemorizaban a los soldados israelitas en la conquista de la tierra prometida. Y pensándolo mejor, son los mismos que hacen retroceder todo tipo de iglesia, en células o sin ellas. Los gigantes son:
1. La falta de tiempo.
Si la falta de tiempo es un obstáculo, necesitamos revisar lo que estamos haciendo en la iglesia semana tras semana y eliminar algunas cosas que no nos están dando los resultados que buscamos. También es muy posible que los creyentes estén pasando mucho tiempo frente a la pantalla del televisor o la computadora.
2. Falta de compromiso en los creyentes.
Sospecho que la falta de tiempo está relacionada con la falta de compromiso. Tal vez se trata de un asunto de prioridades. Cuando la visión del reino está en el centro del corazón de un individuo, esa persona le dará prioridad a los asuntos del reino. El señor le pregunto al profeta Ezequiel, “¿Vivirán estos huesos?” y el respondió, “Tú lo sabes Señor” Dios puede hacer que un montón de huesos desorganizados se convierta en un ejército conquistador.
3. Falta de entendimiento de lo que en realidad es una célula:
Para matar este gigante la fórmula es la misma: Estudiar, y repasar para ampliar y profundizar nuestro entendimiento, luego pensar y repensar en maneras de explicar los conceptos en forma más simple. La etapa de confusión frente a un proyecto es normal, pero debemos entender que si perseveramos, en algún momento llegara la luz.
22 enero 2014
LOS TRES GIGANTES
22 octubre 2013
Elementos estrategicos
La primera
vez que escuche la palabra Houston fue el día que los astronautas llegaron a la
luna, estaba mirando desde afuera por una ventana el televisor del vecino. En
ese tiempo, la idea de vivir en Houston era como pensar en vivir en la luna.
Hoy, la realidad es que una gran mayoría de los que aquí vivimos, no nacimos en
Houston.
La
población de la gran área de Houston se estima en 5.9 millones. Se calcula que tenemos
345 grupos étnicos, lo cual nos convierte en la segunda ciudad más diversa de
USA. (El área metropolitana con 9
condados es la más diversa) La población hispana alcanza 2.1 millones. Estamos
sumergidos en un inmenso campo misionero, pero seguimos perdiendo terreno en
relación con el crecimiento de la población. Opino, que para enfrentar el reto,
deberíamos incluir en la estrategia seis elementos:
1. Fortalecimiento de la vitalidad relacional y
espiritual de las congregaciones porque
esto nos permitiría escuchar lo
que el Espíritu está diciendo y encender la llama de la pasión.
2. Desarrollo de líderes porque sin ellos es imposible tener células, clases de Escuela
Dominical, ministerios, y nuevas iglesias.
3. Desarrollo de células o algún tipo de grupos que penetren los vecindarios porque
las personas no vienen a los templos y si lo hicieran, no cabrían en ellos.
4. Plantación de nuevas iglesias. Así como una pareja madura con la venida de
los hijos, las congregaciones también maduran cuando tienen hijos y las
iglesias nuevas crecen más rápido.
5. Misiones interculturales. Compartir a Cristo con los
grupos étnicos. Si Dios nos trajo a vivir en medio de 345 etnias fue con un propósito
misionero.
6. Enfoque en la niñez: Es la edad más receptiva, hay que ganarlos antes de que sean reclutados
para las pandillas, el terrorismo, las drogas, o las ideologías de moda.
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04 septiembre 2013
Liderazgo y aprendizaje
El tema del
liderazgo comenzó a popularizarse en la década de los 90, o por lo menos en ese
tiempo comencé a notar la aparición de
libros, conferencias y seminarios sobre este asunto. Desde entonces hasta la fecha he observado que
tanto escritores, conferencistas y líderes destacados remarcan la importancia
del aprendizaje en el liderazgo.
Algunas de
las frases que he leído o escuchado son: “El verdadero líder tiene sed de
aprender.” “Un verdadero líder siempre
busca aprender algo nuevo.” “Para un líder el aprendizaje es un asunto para toda la vida.” “Invierta
el 50 por ciento de su vida en aprendizaje”
Sin
embargo, observo a mí alrededor algunas personas ocupando posiciones de
liderazgo que no muestran interés por aprender. Pasan los años y nunca se les
ve en una conferencia, taller, ni seminario, ni mucho menos un libro en sus
manos.
Al conversar
con estos “lideres”, uno puede notar que hablan de lo mismo de siempre porque
están haciendo lo mismo, pero obteniendo los mismos resultados. Si Ud. está en una posición de liderazgo, mida
su deseo de aprender. En una escala de 1 a 10, siendo 10 la máxima intensidad
del deseo, marque un número. Luego haga lo mismo con sus colaboradores y
compare los resultados.
Si Ud. tiene
un deseo de aprender más intenso que ellos, podrá influirlos para que se
interesen en aprender. ¿Cómo? Compartiéndoles lo que Ud. está aprendiendo, invitándoles
a las conferencias, o talleres que Ud. asiste, o compartiéndoles materiales e
información.
Si su deseo
es menor que el de ellos, pues está modelando un liderazgo retrogrado, o está
en peligro de perder los seguidores que de veras quieren desarrollar su
liderazgo. En conclusión, si Ud. está en una posición de liderazgo es urgente
que tenga el deseo y desarrolle el hábito de aprender.
07 agosto 2013
Comunicacion
El
presentador hablando de transferir el mensaje levanto sus dos manos y en cada
una tenía una cajita plástica con una cinta de grabación adentro, en palabras
más breves dos casetes. Sosteniéndolos
arriba, El conferencista dijo, “El mensaje esta en este casete, pero si no lo
transferimos a este otro, este quedara en blanco y cuando este otro se
deteriore o sea destruido, no habrá más mensaje.” Lo mismo puede pasar con el evangelio.
Excelente
ilustración, el mensaje debe transferirse a otras generaciones, a otras etnias y
otras regiones del mundo, pero la comunicación del evangelio implica mucho más que
hacer copias en casetes, u otros materiales. Es más complejo.
El mensaje
del evangelio puede ser impreso en papel y entregado a miles de personas, pero
eso no haría que miles se conviertan a Cristo. También puede gravarse en casetes
o disquetes y distribuirse y posiblemente sea un poco más efectivo que las copias
impresas, pero el evangelio es una clase de mensaje que se transmite mucho
mejor en forma de carne y hueso.
Dios, el
comunicador por excelencia, puede comunicarse con nosotros en la forma que él
quiera, por ejemplo una vez le hablo a un profeta pagano, llamado Balam, por
medio de una burra, pero cuando quiso compartir su corazón con la humanidad, se
encarnó y vivió entre nosotros. El evangelista Juan refiriéndose a esa
encarnación dijo, “Y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre,
lleno de gracia y de verdad.” (Juan 1:14)
Conclusión,
sin dejar de usar lo tecnológico, debemos usar nuestras vidas y cuerpos para
transferir el evangelio porque el papel,
los disquetes y los videos no pueden amar a la gente, ni orar o llorar con
ellos, ni tampoco pueden escuchar con compasión, pero usted si puede. Somos el
mejor material de transmisión del evangelio.
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03 julio 2013
CARTAS
No soy
aficionado al juego de cartas, pero recientemente jugué con mis nietos y note
que uno de ellos jugaba las cartas sin pensar. Esto me hizo analizar la
semejanza que este juego tiene con la vida: Primero, no tenemos control de
cuáles cartas recibimos. Segundo, tenemos control de cuáles cartas jugar y tercero,
a veces tenemos oportunidad de sacar o cambiar cartas. Lo interesante es que
jugadores con buenas cartas a veces pierden y viceversa.
Hay gente
que llega a este mundo con una mano de cartas muy precaria: Sin padre, sin
dinero, y en un lugar donde no hay muchas oportunidades, pero van discerniendo la
situación, juegan sus cartas sabiamente y ganan la partida. También hay quienes
habiendo recibido un juego excelente, lo pierden por la
manera como juegan.
En el juego
de la vida uno no debería lamentarse de las cartas que le tocaron, ni confiarse
porque tiene unas buenas. Lo que debemos hacer es jugar lo mejor que podamos.
Relacionando
este asunto con el ministerio, he observado que algunos pastores han comenzado con excelente cartas: Facilidades bien
ubicadas, líderes dedicados, buenas finanzas, hijos con talento musical que
respaldan su ministerio y una preparación anterior que los capacitó para usar
la tecnología. Otros inician su ministerio como resultado de una crisis en la
iglesia, sin preparación teológica, con déficit en el presupuesto, con un grupo
de creyentes desanimados y sin saber por dónde comenzar.
Sin
embargo, todos tenemos una carta ganadora que necesitamos aprender a usar, está
en Ef. 1:3-4 “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos
bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,
según nos escogió en el antes de la fundación del mundo,…” Antes de que el
juego comenzara, Dios ya nos había dispuesto las cosas para que fuéramos
vencedores.
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