22 marzo 2018

Benefactores o Misioneros


Hace años, yo pensaba que mientras en nuestras ciudades tuviéramos millones que aún no conocen a Cristo y nuestras congregaciones fueran pequeñas, no deberíamos preocuparnos por las misiones en la China.  

Pero un día hable con un amigo que me contó que cada año él fijaba una fecha para recoger una ofrenda misionera y le pedía a su congregación que cada uno diera por lo menos un dólar para ayudar a la expansión del evangelio. De esa manera el colectaba como $ 250 dólares que enviaba a una agencia misionera.

Como el plan de mi amigo me pareció razonable y fácil, comencé a hacer lo mismo.  Pero después de un tiempo el Espíritu Santo me inquieto para que, en vez de solo dar dinero, pensara de mí mismo como misionero.  En realidad, nuestra manera de pensar acerca de las misiones puede pasar por un proceso de cuatro niveles.

El primero es la falta de conciencia misionera, no vemos la necesidad de ir a la China.  El segundo es el del dólar no sacrificial, le pedimos a los hermanos que den algo para que alguien haga algo.    

El tercer nivel es el de benefactor. Sucede cuando uno va en viaje misionero corto, ve la necesidad y experimenta la urgencia de hacer algo y ese algo termina convirtiéndose en una ayuda material y financiera.  

Sin embargo, existe un cuarto nivel, en el que uno repiensa lo que dice la gran comisión y encuentra que el Señor no dijo que fuéramos a llevar cosas y dinero (Tampoco dice que no lo hagamos) pero lo que si dice es que vayamos a hacer discípulos.

Entonces, mientras no se tenga un plan para hacer discípulos, no estamos cumpliendo la gran comisión. Cuando ayudamos materialmente nos convertimos en benefactores, pero cuando hacemos discípulos nos convertimos en misioneros.

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20 diciembre 2017

Celebracion


Cuando en el futbol, soccer, un delantero hace gol, los hinchas del equipo se ponen de pie y levantan sus manos en expresión de victoria. El jugador que introdujo la pelota corre hacia las graderías, se deja caer sobre sus rodillas y se desliza mientras el narrador         grita “¡gooool!”. Los televidentes también expresan su emoción, pero luego se calman para observar la repetición. ¿Cuánto dura esa celebración? Un minuto, o dos y el partido sigue.

El primero de noviembre del 2017 los Astros de Houston se coronaron campeones mundiales de béisbol y 20 días después, todavía se formaban líneas de gente en algunas tiendas para comprar al día siguiente una camiseta y obtener la firma de una de las estrellas del equipo.

Póngase a pensar, ¿Alguien celebrará el triunfo de los Astros dentro de 2,000 años? Para no exagerar, dentro de un año nadie celebrara ese triunfo. En cambio, cada año durante prácticamente un mes, los cristianos conscientes comienzan a saludarse y a despedirse deseándose feliz navidad, realizan cantatas, dramas y fiestas para celebrar el nacimiento extraordinario de Cristo.

Pablo explica que Cristo siendo en forma de Dios, no se aferró a esa condición, sino que se despojó a sí mismo y tomo forma de siervo hecho semejante al hombre se humillo hasta la muerte. Por eso el Padre lo coronó campeón de campeones y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesus se doble toda rodilla de los que están en los cielos y abajo en la tierra y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor.    
                 
Una celebración puede ser personal, familiar, o corporativa. Algunos participan de la celebración familiar, o corporativa de la navidad sin tener nada personal que celebrar porque Cristo no está en sus vidas, pero eso puede cambiar. ¿Cómo? Interiormente Ud. traslada toda su fe de donde la tenga puesta a Cristo. Así El llega a ser el centro de su vida.                                            

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01 noviembre 2017

Disiciplina cristiana


La palabra disciplina no figura mucho en el vocabulario cristiano. Aceptamos que un deportista profesional, o un militar sean disciplinados, pero un creyente no porque Cristo nos ha hecho libres y le damos libertad al Espíritu.   

Pero este enfoque de la vida cristiana se parece al labrador que salió por la mañana a ordeñar la vaca y en el camino recordó que necesitaba huevos para el desayuno y espontáneamente cambio su ruta hacia el gallinero. Cuando casi llegaba al gallinero, vio que agua salía del cuarto de herramientas y decidió investigar. Al descubrir una llave de agua dañada se encaminó hacia la llave principal para cerrar el paso de agua y poder cambiar la llave dañada. Después de cerrarla, la esposa le recordó que le pusiera maíz a las gallinas. Espontáneamente fue en busca del maíz y cuando ya tenía la bolsa en su mano, sonó el celular, era el vecino que tenía un problema…

¿Ya se dio cuenta que la historia es una exageración? En verdad se parece a la manera como algunos creyentes viven su vida, yendo de un asunto a otro sin concentrarse en ninguno. Y ¿A qué se debe dedicar uno como cristiano? Básicamente a:

1.     Pulir su carácter a la imagen de Cristo.

2.     Ayudar a otros a conocer y ser como Cristo.

¿Cómo se puede lograr esto? No espontáneamente, pero intencionalmente.  Aquí es donde disciplinas espirituales vienen en nuestra ayuda. Su práctica intencional y perseverante va transformando nuestro carácter. No hablo de una práctica rigurosa e impositiva, estilo fariseo, de afuera para adentro.

Pablo le pidió a Timoteo que fuera intencional cuando le dijo: “Tu, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo… Y también si lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente. El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero.” 2 Timoteo 2:3-6 RVR

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12 octubre 2017

¿Crecimiento o expansion?


En los años 70 se hablaba de igle-crecimiento. Se publicaban libros como La Iglesia Que Crece, Las 10 Cualidades De Una Iglesia Que Crece, y Su Iglesia Puede Crecer. La idea en esos libros era que una iglesia viva debe crecer. Se citaban textos del libro de los Hechos donde dice que el número de discípulos aumentaba, o crecía.

Esa manera de ver las cosas produjo las mega iglesias que tenemos hoy. Una mega iglesia es una congregación con un liderazgo enfocado en crecimiento, sus líderes saben qué hacer para atraer a la gente, son apasionados y sinceros en su manera de impulsar el reino. Y no hay nada malo en que una congregación crezca hasta ser una mega iglesia.

Sin embargo, la idea original era que la iglesia más que crecer, se expandiera desde Jerusalén hasta lo último de la tierra. Si la expansión va a ocurrir, el tamaño de la iglesia tiene mucho que ver porque no es lo mismo la expansión de grupos pequeñas que de congregaciones grandes.

No es lo mismo la multiplicación de conejos que la de elefantes. Mientras más grande el animal, más difícil la multiplicación. No es lo mismo la expansión de un virus que la de los perros porque mientras más pequeño el cuerpo más posible la expansión.

La duplicación de una mega iglesia requiere mucho tiempo, dinero, energía y sobre todo liderazgo, elemento muy escaso. Por otro lado, la multiplicación de grupos pequeños requiere menos tiempo, dinero, energía y liderazgo, lo cual facilita la expansión.

La idea de Cristo acerca de un movimiento de expansión y multiplicación es mucho más práctica que la que domina hoy en la mayoría de líderes cristianos acerca de lo que debe ser una iglesia.

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28 septiembre 2017

Organica 2


Si comparamos a la Iglesia con un árbol, podremos visualizar mejor la diferencia entre la Iglesia orgánica y la Iglesia como organización. Todo árbol tiene una parte visible que son las ramas y el tronco. Toda iglesia también tiene una parte visible y medible que son los cultos, las actividades, los eventos que celebran, el edificio, la tecnología que usa. Pero todo árbol también tiene una parte invisible que son las raíces.

Una iglesia orgánica se enfoca más en las raíces mientras que una iglesia muy institucionalizada tiende a poner más énfasis en la parte visible y medible de su ministerio.  Y si una iglesia se institucionaliza mucho puede llegar a ser  como un árbol de navidad, muy bien decorado, pero sin raíces y sin vida.

No quiero que piense la parte visible de una iglesia no es importante porque para funcionar todo organismo necesita una estructura y ciertas funciones mecánicas. Aquí debemos aplicar las palabras de Jesus a los escribas y fariseos: “Esto era necesario hacer sin dejar de hacer aquello.” Es necesario cuidar lo visible sin descuidar las raíces o la conexión con la fuente de la vida eterna.

Esta verdad se enfatiza en Juan 15:5 “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mi nada podéis hacer.” 

La razón por la que le ponemos tanta atención a la parte visible y descuidamos las raíces es nuestro concepto de éxito y la manera de medirlo. Mientras más grande el edificio, más asistencia, más dinero y programas, más éxito. Sin embargo, desde el punto de vista de Dios el éxito se mide en el desarrollo y la producción del fruto del Espíritu Santo y la expansión del reino.

 

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