09 abril 2015

Tres Llamados


Pensando en la vida del apóstol Pedro, me di cuenta que el Señor le hizo tres llamados. El primero cuando Andrés, su hermano, le presento a Jesús y Él se quedó mirándolo fijamente y le dijo: “… tú serás llamado Pedro” Juan 1:42 (RVR). Ese fue un llamado a la transformación.
Sabemos que Pedro era muy voluble, en un momento actuaba con firmeza y en otro se contradecía, pero el Señor le dijo que llegaría a ser firme y sólido como una piedra, lo que implica una transformación.

También observé otro llamado. Ocurrió cuando Jesús caminaba por el mar de Galilea, vio a Andrés y a Pedro que echaban la red en el mar y les dijo: “Vengan, síganme y los hare pescadores de hombres” Marco 1:17 (NVI) Este fue un llamado al evangelismo.
Pescar hombres consiste en influir en la gente para que entiendan que ellos no fueron creados para vivir en el “mar” de maldad y desasosiego en que habitan y que necesitan entrar a la realidad del Reino de Dios.

Después, Jesús llamo a doce, entre ellos estaba Pedro, para que estuvieran con El, o lo acompañaran, y para enviarlos. Marcos 3:13-17. Este fue un llamado al discipulado.
¿Por qué fue un llamado al disicipulado? Porque al final cuando el Señor le dijo a sus discípulos: “Se me ha dado toda autoridad… Por tanto, vayan y hagan discípulos en todas las naciones,…” Mateo 28:18-19 (NVI) claramente se nota que les ordeno ir a hacer discípulos. Tampoco hay que ser un experto para deducir que desde el principio, Jesús los llamó para entrenarlos para pescar y discipular hombres en todas las naciones.   

El llamado de Cristo a Pedro fue triple. Lo llamo a la transformación, a una vida evangelistica y a una vida discipuladora. ¿Son estos tres llamados para todo creyente, o solo para algunos? ¿Y por qué?

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04 marzo 2015

Mas que Predicar


Desde muy temprano en mi vida cristiana percibí que la predicación era algo de máxima importancia, por lo tanto concluí que lo mejor que podía hacer era convertirme en un predicador de la Palabra. Pero con los años mi modelo mental sobre la predicación ha cambiado. Me explico.

En el primer capítulo, el evangelio de Marcos, dice que después del encarcelamiento de Juan el bautista,  Jesús comenzó a predicar: “El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.”, no cabe duda que esa clase de predicación es valiosísima.

Pero el siguiente verso presenta a Jesús andando por el mar de Galilea y encuentra a Pedro y a Andrés, su hermano, y los llama para hacer de ellos pescadores de hombres. Más adelante encuentra a Jacobo y a Juan y también los llama. En total cuatro discípulos.

Más adelante, Jesús llamo a 12 para que estuvieran todo el tiempo con él y en Lucas 10 lo vemos instruyendo y enviando a otros 70 discípulos, de dos en dos. Según los datos disponibles, podemos inferir que Jesús preparó por lo menos 82 discípulos.

¿Qué hubiera sucedido si únicamente se hubiera dedicado a predicar? No dudo que hubiera tenido una gran audiencia. Él pudo dedicar su vida a la exposición de temas del Antiguo Testamentos por todo Israel con éxito, pero sin discípulos que aprendieran a vivir como él y a poner en práctica su doctrina, su impacto se habría limitado a una impresión emocional e intelectual en la gente, pero el discipulado impacta el carácter.

En la cultura evangélica de hoy si un predicador tiene una audiencia de 10,000 personas cada domingo, es buen candidato para conferencias, pero si alguien tiene uno o dos discípulos no es tan importante. Jesús, nuestro modelo por excelencia, fue un discipulador que también predicaba.       

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03 febrero 2015

Pescar o remendar

Los evangelios nos cuentan que el Señor Jesús andando por el mar de Galilea encontró a Simón y a Andrés su hermano que echaban la red en el mar y les dijo: “Venid en pos de mí, y hare que seáis pescadores de hombres.” Y ellos le siguieron. Más adelante encontró a Jacobo y a Juan su hermano que estaban en la barca remendando sus redes y también los llamo y lo siguieron.
Aquí tenemos dos parejas de hermanos del mismo oficio y el mismo llamado: La primera pareja estaba echando la red, o sea pescando y la otra remendando su red. Lo que estaban haciendo en el momento del llamamiento ilustra dos tiempos en la vida de los pescadores. El  tiempo de echar la red y el de remendarla.

Si Ud. Es pastor, líder de célula, maestros de la Escuela Dominical, debe considerar su grupo como una red de pesca, si la intención no es pescar posiblemente se están reuniendo por reunirse y enseñando por enseñar. Entonces debe discernir si están en el tiempo de echar la red, o en el de remendarla. ¿Cómo? Le doy tres ideas:
1. En oración seleccione una, o más personas del grupo para para que le ayuden a remendarla. La gente que participa se involucra. Debe estar dispuesto a escuchar las fallas sin reaccionar negativamente.
 
2. Pregúntese ¿Por qué dio, o no dio resultados las pescas anteriores? Escriba las respuestas y luego convierta cada respuesta en una pregunta que comience con ¿Por qué…..? y haga lo mismo con las respuestas.

3. Pídale al Señor que los ilumine y haga de ustedes pescadores de hombres. Marcos 1:17 dice, “Venid en pos de mí, y hare que seáis pescadores de hombres.” Note que Jesús prometido hacer de ellos pescadores de hombres si lo seguían.

Si echamos nuestra red al mar sin remendarla, los peces se saldrán por los huecos que tenga. Por ello necesitamos después de una temporada de pesca, revisar y remendar nuestras redes.  

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20 noviembre 2014

Plantacion de iglesias en Houston, Tx


Hace días escuche a un consiervo relatar como había comenzado su congregación en español, nos explicó que el culto en ingles lo había comenzado debido a la carga que sentía al observar a un joven anglo que no hablaba español, pero era muy fiel al culto en español.  

Mientras él hablaba, recordé que al inicio de mi congregación, algunas personas me sugerían la conveniencia de usar el inglés y yo francamente les decía, “No puedo predicar en inglés, pero hay muy buenas iglesias en inglés.” y me ofrecía para ayudarles a encontrar una. Para dejar clara esa expectativa establecí el lema, “En Español Para Todas Las Naciones”. Así nos desarrollamos con cierto orgullo de hablar español.

Pero con el tiempo se levantó la segunda generación y con ella la necesidad del inglés. Comenzamos estableciendo un segundo culto en español para ese grupo, con libertad para usar cantos en inglés. Sin embargo, mis sermones en español no conectaban suficientemente bien. Entonces entramos en un proceso de transición que termino con el nombramiento de uno de ellos como pastor que predica en Ingles. Actualmente, de vez en cuando les predico en español y lo aceptan bien.

Tengo otro amigo que hace cuatro años inició una iglesia y predica una idea en español y luego  la traduce al inglés. Aunque a algunos no les gusta esa clase de predicación, mi amigo ha logrado desarrollar un grupo creciente que si aceptan su predicación. Entonces, de estos tres casos sacamos seis conclusiones:

1.      Cada plantador atrae cierta clase de gente.

2.      El plantador necesita definir y entender su audiencia.

3.      El plantador debe reconocer sus limitaciones y usar las habilidades que tiene.

4.      Debemos estar dispuestos a cambiar cuando es necesario.

5.      El Señor usa toda clase de siervos.

6.      Los recursos pueden estar en la misma congregación.

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14 octubre 2014

Avanzar hacia el pasado

En nuestra mesa de comer tenemos un pequeño recipiente con palillos de dientes. La mayoría de palillos que he visto son usables por las dos puntas, pero estos no porque en una de las puntas es una cabecita torneada.

Se me ocurrió pensar que si el encargado de la calidad de ese producto notara que los palillos están saliendo más cortos, más largos, o con otro diseño, el mandaría parar la maquinaria para averiguar lo que pasa porque la maquinaria no fue programada para producir esa clase de palillos.

Aunque no es apropiado comparar la iglesia con una máquina, pienso que si hay un punto valido de comparación y es el siguiente. Frecuentemente nos quejamos de que los cristianos no son la clase de discípulos, o líderes que deberíamos ser, pero quizás la razón principal es que nuestras iglesias están diseñadas para producir precisamente la clase de cristianos que tenemos y somos.

En vez de criticar el producto, deberíamos examinar el sistema que los produce. Nuestra manera de evangelizar, discipular, y de adorar está programada para producir los resultados que estamos obteniendo.

No creo que lamentar y criticar el producto nos ayude a mejorarlo, pues cuando una persona llega a una congregación después de un tiempo adopta un cumulo de prácticas  y rutinas, se conforma a la vida de esa congregación. Entonces no deberíamos criticarle por ser como nosotros le hemos enseñado que sea.

Lo que predicamos y enseñamos es lo que la gente cree que es el evangelio, pero habría que ver si estamos predicando el mismo evangelio que predicaron los apóstoles. Entonces sería muy conveniente, primero que todo, pedir al Señor que nos ilumine y luego releer los evangelios y el libro de los hechos tratando de descubrir como lo hicieron ellos. Sería una manera de avanzar hacia el pasado.

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