Talvez de niño usted tuvo una lupa y con ella jugaba observando pequeños objetos, pero un día alguien le enseñó que también podía enfocar los rayos del sol en un papel y quemarlo.
La luz solar tarde ocho minutos para llegar a la tierra y sale en forma dispersa, pero si a través de una lupa la concentramos en un objeto, seguro que lo quema, es como acercar el sol al objeto.
Entonces, enfoque y concentración producen fuego, poder, efectividad. Igual sucede en nuestras vidas y ministerios. Si dispersamos fuerzas y tiempo, no tendremos poder de impacto, pero si enfocamos nuestra mente, tiempo, oración, y energías, haremos mas impacto. Sin embargo, una de las razones por las que el cristianismo esta perdiendo terreno no es la falta de enfoque, sino el enfoque equivocado.
Algunos se enfocan en un monumento. Cuando una congregación no tiene lugar de reuniones, tiene un problema serio, pagar renta y relocalizarse cada vez que el contrato de renta termina. Por lo tanto, se enfoca en construir un edificio y luego tiene que lidiar con el mantenimiento, el seguro y el pago de la deuda, pero el principal problema es que termina casada con un monumento y los monumentos no se mueven, solo consumen tiempo, dinero y encierran a la gente. En vez de ir, como mando el Señor, se abren las puertas del monumento esperando que la gente venga.
Otros se enfocan en un evento. Su calendario siempre está lleno de actividades para que la gente venga, un cantante, un predicador, un profeta, un apóstol, una conferencia, o una celebración. Este enfoque atrae y entretiene a la gente, pero las convierte en “costumers”. Viven de evento en evento y como dijo alguien, “Al evento se lo lleva el viento.” Los que tienen este enfoque deberían tener en cuenta que después de 72 horas la gente olvida el 92 por ciento de lo que escucharon.
Gracias a Dios otros se enfocan en el movimiento de Dios. El cristianismo comenzó como un movimiento. Por donde iban y mientras iban, hacían discípulos, se reunían en las casas y cuando podían tenían reuniones numerosas. Mientras fue un movimiento, el cristianismo cruzó barreras geográficas y culturales, pero cuando se convirtió en monumento, y se dedico a los eventos se estancó. Me pregunto, ¿Seria posible tener un edificio modesto, realizar algunos eventos y a la vez ser un movimiento?
13 septiembre 2010
La Lupa
18 agosto 2010
Una Lección Sobre Discipulado
En toda mi vida cristiana, he escuchado muchas veces la frase “Id y haced discípulos”. Sin embargo, no estamos discipulando de manera correcta. Si lo estuviéramos haciendo estaríamos multiplicando discípulos e iglesias y no estaríamos perdiendo terreno en relación con el crecimiento de la población.
Los que van a la vanguardia en el discipulado dicen que nuestro error ha sido el confundirlo con la información, o transmisión de contenido por eso siempre estamos en busca de los mejores libros, videos y materiales para discipular. Pensamos que si pasamos la información, nuestros discípulos estarán eventualmente listos para orar con fe, derrotar el mal, ganar a otros para Cristo y discipularlos, pero ¿Que clase de materiales usó Jesús, o el apóstol Pablo para discipular? Ninguno, la imprenta no se había inventado. ¿Entonces en que consistía el discipulado? Sencillamente en desarrollar el carácter, en crecer a la imagen de Cristo y en aprender a servir. Todo esto ocurría de una manera natural, en una relación personal creciente. No en un salón de clase.
Hace unos días, el Señor me permitió vivir una experiencia que me ayudo a entender el eslabón perdido en el discipulado. Un amigo me invito a jugar golf, como el sabia que soy neófito en ese deporte, fuimos a un lugar donde solo se practica el golpear y tirar la bola lo más lejos posible y derecho.
Primeramente, mi amigo me explico como agarrar el palo, luego me hizo una demostración de cómo pararse frente a la pelota, doblar un poco las rodillas, y hacer el “swing”. Entonces, con entusiasmo hice lo mejor que podía, pero no pude golpear la pelota. Con mucha paciencia, me explico porque había fallado, y me hizo otra demostración. En una hora logre golpear la pelota de manera imperfecta solo cuatro veces.
De regreso a casa reflexione que si fuera a discipular un nuevo jugador de golf con el método tradicional usado en las iglesias, comenzaría por conseguirle un libro con la historia del golf, le explicaría las diferentes clases de palos que existen y le hablaría de los grandes jugadores que han existido y después de ponerlo a llenar espacios en blanco para completar frases, lo enviaría a jugar solo. Entonces al fracasar, no sabría porque, ni como corregir el error.
07 julio 2010
Esplendor con necesidades
Hace años asistí a una exposición de fotografía y todavía recuerdo una titulada “Esplendor con Miseria”. En ella se veía la parte de atrás de un templo muy imponente y recostada sobre la pared de atrás, una humilde choza de cartón, y una familia cocinando en el piso con leña. La fotografía me impacto tanto que pensé, “Si algún día soy pastor, no me voy a involucrar en la construcción de un templo.”
El día de ser pastor llego y yo mantenía mi posición. Luego emigre a los USA y cuando fui invitado para ser el pastor de un grupo hispano, el pastor de la Iglesia anglo me dio un tour por el edificio educacional y me dijo, “Ustedes son parte de esta congregación y pueden usar todas estas instalaciones.” Para mis adentros pensé, “Magnifico, esto es lo que yo deseaba”, pero a medida que el grupo hispano crecía, más me llamaban a la oficina para preguntarme por algo que había sido dañado, desacomodado, o desaparecido. Nos convertimos en una molestia para los hermanos que nos patrocinaban y no nos sentíamos parte de esa congregación.
Una serie de experiencias muy reales me convencieron de que si la congregación que pastoreaba iba a tener cierta estabilidad en el futuro, necesitaba un edifico y me involucre en la recaudación de fondos, la compra de una propiedad y en un proceso de construcción.
En USA no he visto esplendor con miseria, pero si esplendor con necesidades, o sea mucho dinero en edificios y falta de fondos en otras áreas de servicio. La realidad es que todo grupo social necesita algún tipo de edificio, pero los edificios de las congregaciones deben ser modestos, vendibles y de uso múltiple. Modestos porque el dinero del Señor no es para levantar monumentos, sino para impulsar movimientos de transformación. Vendibles porque las comunidades cambian y algunas congregaciones necesitaran relocalizarse. Y de uso múltiple para que puedan servir a la comunidad.
Es muy importante de veras tener siempre presente que la iglesia no es el edificio, sino la gente. De hecho durante los primeros siglos del cristianismo las iglesias no tenían templos y la palabra iglesia en griego, el idioma en que se escribió el Nuevo Testamento, significa, los llamados afuera, no los llamados adentro. Por lo tanto en vez de centralizar actividades, deberíamos descentralizarlas.
27 mayo 2010
Mariposa sin Alas
La intención del estudiante no era mala, solo quería hacer el trabajo de la larva más fácil y rápido, pero esa ayuda no ayudó, sino que perjudicó el desarrollo de la mariposa, le robó la fortaleza que se obtiene de la lucha y la adversidad. La mariposa no tuvo el poder para volar y vivir porque entró a un nuevo ciclo de vida sin haber luchado suficiente en el anterior. Por lo tanto, la adversidad y las dificultades son necesarias para llegar a ser fuertes.
Aunque esta verdad es aplicable a la crianza de los hijos, la quiero relacionar con la plantación de iglesias. Nadie planta una iglesia para que sea dependiente, aislada, e indiferente al mundo, pero la realidad es que hay muchos grupos así en todo el mundo porque alguien con buena intención saco su lapicero y comenzó a hacer cheques para abrir un poco el pequeño agujero por donde la mariposa debía emerger. Al iniciar una iglesia, deseamos que llegue a ser como las del Nuevo Testamento en cuatro aspectos:
1. En autonomía, que aprendan a hacer sus propias decisiones, a autogobernarse.
2. En finanzas, que pueda subsistir sin ayuda externa.
3. En proclamación, que alcance gente de su misma cultura y que cruce barreras culturales para alcanzar otras etnias, o sea evangelistica y misionera.
4. En cooperación, que establezca relaciones con otras iglesias para impulsar el reino a nivel local y mundial.
Aunque los humanos necesitamos alcanzar un desarrollo pleno, a diferencia de las mariposas si necesitamos la ayuda sana de los padres y adultos para lograr esa plenitud. Igualmente, las nuevas iglesias necesitan ayuda sana que no dañe el desarrollo, pero que le permita a la nueva congregación salir del cascaron, batir sus alas y alcanzar nuevos horizontes.
29 abril 2010
Cuidado Con Los Anticuerpos
Cuando un virus entra en nuestro organismo, inmediatamente ocurre una reacción, los anticuerpos, lo atacan para destruirlo y evitar la enfermedad que produce. Desde el punto de vista del cuerpo esto es maravilloso, pero desde el punto de vista del virus es lamentable.
Una de las maneras en que una iglesia se parecen a un cuerpo es en la forma como se comportan con un pastor nuevo. A veces la congregación lo percibe como un virus que amenaza sus tradiciones, maneras de operar, y de tomar decisiones. Los “anticuerpos” lo rodean, lo neutralizan y lo expulsan, lo cual resulta muy doloroso para un siervo de Dios, pero así es como lo perciben, ellos están tratando de defender y conservar lo que tienen.
En otras ocasiones el pastor movido por las mejores intenciones se comporta como un virus invasor. En su deseo de impulsar el reino pone en práctica lo que le dio resultado en las iglesias que pastoreo antes sin tener en cuenta que cada “cuerpo” es diferente y el resultado es una reacción de anticuerpos
Así como los médicos primero examinan, o estudian al paciente y luego le administran medicinas según la enfermedad, el peso, la edad, el sexo y las condiciones de su organismo, así también los pastores tenemos que estudiar la congregación y administrarle lo que necesita en cantidades, frecuencia, y dosis adecuadas para que se produzca la salud.
Entonces la mejor manera de cuidarse de los anticuerpos es no parecerse mucho a un virus. Cada uno de nosotros, especialmente los lideres tenemos cierta responsabilidad en la manera como la gente nos percibe. Si nos perciben como virus, nos atacaran, si nos perciben como algo saludable, necesario, o conveniente, nos aceptaran.
Stephen Covey dice que con la gente “Despacio es rápido y rápido es despacio” Dando a entender que primero debemos invertir tiempo en construir relaciones fuertes con la gente antes de intentar cambios y hacer demandas. Si un pastor esta muy apurado por avanzar rápido, de seguro le costara mas tiempo porque va a encontrar oposición, lo van a percibir como un virus invasor. En otras palabras primero hay que validar el cambio. Si la congregación tiene confianza en el líder y ve el valor del cambio será más fácil implementarlo.
