La primera
vez que escuche la palabra Houston fue el día que los astronautas llegaron a la
luna, estaba mirando desde afuera por una ventana el televisor del vecino. En
ese tiempo, la idea de vivir en Houston era como pensar en vivir en la luna.
Hoy, la realidad es que una gran mayoría de los que aquí vivimos, no nacimos en
Houston.
La
población de la gran área de Houston se estima en 5.9 millones. Se calcula que tenemos
345 grupos étnicos, lo cual nos convierte en la segunda ciudad más diversa de
USA. (El área metropolitana con 9
condados es la más diversa) La población hispana alcanza 2.1 millones. Estamos
sumergidos en un inmenso campo misionero, pero seguimos perdiendo terreno en
relación con el crecimiento de la población. Opino, que para enfrentar el reto,
deberíamos incluir en la estrategia seis elementos:
1. Fortalecimiento de la vitalidad relacional y
espiritual de las congregaciones porque
esto nos permitiría escuchar lo
que el Espíritu está diciendo y encender la llama de la pasión.
2. Desarrollo de líderes porque sin ellos es imposible tener células, clases de Escuela
Dominical, ministerios, y nuevas iglesias.
3. Desarrollo de células o algún tipo de grupos que penetren los vecindarios porque
las personas no vienen a los templos y si lo hicieran, no cabrían en ellos.
4. Plantación de nuevas iglesias. Así como una pareja madura con la venida de
los hijos, las congregaciones también maduran cuando tienen hijos y las
iglesias nuevas crecen más rápido.
5. Misiones interculturales. Compartir a Cristo con los
grupos étnicos. Si Dios nos trajo a vivir en medio de 345 etnias fue con un propósito
misionero.
6. Enfoque en la niñez: Es la edad más receptiva, hay que ganarlos antes de que sean reclutados
para las pandillas, el terrorismo, las drogas, o las ideologías de moda.